Mientras entorno a nosotros el arte degenera, evolucionando hacia formas y técnicas de avanguardia, Valter Fiorani se queda fuertemente fijado a los principios tradicionales de la pintura figurativa. Este es un universo, en el cuál parece reducirse con introspección, sumisamente, sobre la punta de los pies. Como si no quisiera molestar, aparecer o mostrarse, con esa mano hábil llega sin embargo a plasmar sus figuras.
Desinteresado e impermeable al arte subversivo tan de moda en estos años, Fiorani – del año 1953 – demuestra en efecto un talento innato en la representación de la figura humana.
La mujer, sin ninguna duda, el tema afrontado con mayor empeño, es atentamente observada en sus rasgos fisionómicos y estudiada psicológicamente en profundidad.
El arte erótico, del cuál es muy prolífica su producción pictórica, no es nunca vulgar, sino que presenta una gran clase, concebido por cuerpos femeninos estremadamente sensuales, muy a menudo permanecen en poses provocantes y alusivas pero que parecen mostrase al observador – y, a él solo – con timidez.
Sus modelos, salvo algunas excepciones, esconden el rostro, y las imágenes “robadas” de sus cuerpos, parecen conceder una relación íntima, esclusiva; me atrevería a decir “afectuosa”, que se llega a instaurar inmediatamente observando alguna de las obras.
Los desnudos de Fiorani logran hacerte compañia, hacerte sentir menos solo. La impresión que se tiene, ante un dibujo suyo, es el de un encuentro entre dos desconocidos , en una playa en pleno invierno, en absoluta soledad, donde dos miradas se cruzan casi al implorar un amor, que, en cambio, ninguno de los dos tienen el coraje de pedir.
Entre las varias obras, cabe señalar también algunas naturalezas muertas, que parecen transmitir los mismos sentimientos de los desnudos y representan casi un preludio a vuestro encuentro.
A diferencia de muchos pseudo-artistas, que con tal de subir a palco escénicos importantes, proponen pseudo-búsquedas finalizadas solo a hacer hablar enseguida de uno mismo, Fiorani trabaja en silencio, con calma y dedicación, punto fuerte de un camino artístico que lo ha acompañado más o menos durante toda su vida.
El en efecto es un artista completo, capaz de aplicar sus dotes tanto en el dibujo como en campos más concretos, como la gráfica y el diseño.
Valter Fiorani cuenta en su curriculum, con numerosas obras gráficas, colaboraciones con estudios publicitarios, y, no menos importante, la creación de muchísimos logos y marcas empresariales.
Estos últimos se merecen una nota particular, en cuanto Fiorani ha logrado entender completamente, como solo pocos saben hacer, la esencia de una empresa, ente o servicio, retrasmitiéndola al observador filtrada por elementos gráficos limpios y esenciales.
La web de Valter Fiorani es una pequeña puerta que conduce directamente a su mesa de dibujo, que te muestra uno a uno algunos de los tantos trabajos hechos en estos años, con la misma calma y la misma paciencia con la cuál el artista habla de su propio trabajo.
Deseemos a Valter que esta pequeña puerta reciba muchísimos curiosos, en un universo por fortuna democrático, objetivo y todavia incorruptible como la Web, donde quien vale puede tener la esperanza de subir a escena; estamos seguros que hará hablar de sí mismo.
Simone Romani